Inmaculada Concepción (Si cae dom: 7 dic) (Id=14)

Antífona de Entrada

Con gozo intenso me gozaré en el Señor y en mi Dios se alegrará mi alma; pues me ha vestido con una túnica de salvación y me ha cubierto con un manto de inocencia, como novia que se adorna con sus joyas.
Gaudens gaudébo in Dómino, et exsultábit ánima mea in Deo meo; quia índuit me vestiméntis salútis, et induménto iustítiae circúmdedit me, quasi sponsam ornátam monílibus suis.

[Misa]

Se dice "Gloria".

Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso, que por la concepción inmaculada de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna morada, y en previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado; concédenos, por su intercesión, llegar a ti limpios de todas nuestras culpas.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera lectura

Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya

Lectura del libro del Génesis
3, 9-15.20

Después que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre diciendo:
"¿Dónde estás?"
El hombre respondió:
"Oí tus pasos en el jardín, tuve miedo y me escondí, porque estaba desnudo".
El Señor Dios le preguntó:
"¿Quién te hizo saber que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te prohibí comer?" Respondió el hombre:
"La mujer que me diste por compañera me ofreció el fruto del árbol, y comí".
Entonces el Señor Dios dijo a la mujer:
"¿Qué es lo que has hecho?"
Y ella respondió:
"La serpiente me engaño, y comí".
Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente:
"Por haber hecho eso, serás maldita entre todos los animales y entre todas las bestias del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida. Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya; ella te herirá en la
cabeza, pero tú sólo herirás su talón".
El hombre puso a su mujer el nombre de Eva -es decir, Vitalidad-, porque ella sería madre de todos los vivientes.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 97. 1.2-3ab.3cd-4

Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas.
Cantáte Dómino cánticum novum, quia mirabília fecit.

Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas; su mano le ha dado la victoria, su santo brazo.
Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas.
Cantáte Dómino cánticum novum, quia mirabília fecit.

El Señor hace pública su victoria, a la vista de las naciones muestra su salvación; ha recordado su amor y su fidelidad en favor de Israel.
Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas.
Cantáte Dómino cánticum novum, quia mirabília fecit.

Toda la tierra ha visto la victoria de nuestro Dios. Aclamen al Señor habitantes de toda la tierra, estallen de gozo, griten de alegría, canten.
Canten al Señor un canto nuevo, porque ha hecho maravillas.
Cantáte Dómino cánticum novum, quia mirabília fecit.

Segunda Lectura

Dios nos eligió en Cristo antes de crear el mundo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
1, 3-6.11-12

Hermanos: Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que desde lo alto del cielo nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales. El nos eligió en Cristo, antes de la creación del mundo, para que fuéramos su pueblo y nos mantuviéramos sin mancha en su presencia. Movido por su amor, él nos destinó de antemano, por decisión gratuita de su voluntad, a ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, y ser así un himno de alabanza a la gloriosa gracia que derramó sobre nosotros, por medio de su Hijo querido.
En él hemos sido hechos herederos y destinados de antemano, según el proyecto de quien todo lo hace conforme al deseo de su voluntad. Así nosotros, los que tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, seremos un himno de alabanza a su gloria.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios te salve, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres.
Ave, María, grátia plena; Dóminus tecum; benedícta tu in muliéribus.
Aleluya.

Evangelio

Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
1, 26-38

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una joven desposada con un hombre llamado José, de la descendencia de David; el nombre de la joven era María. El ángel entró donde estaba María y le dijo:
"Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué significaba tal saludo. El ángel le dijo:
"No temas, María, pues Dios te ha concedido su favor. Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. El será grande, será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y reinará sobre la descendencia de Jacob por siempre, y su reino no tendrá fin".
María dijo entonces al ángel:
"¿Cómo será ésto, pues no tengo relaciones con ningún hombre?"
El ángel le contestó:
"El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que va a nacer será Santo y se llamará Hijo de Dios. Mira, tu pariente Isabel también ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que todos tenían por estéril; porque para Dios no hay nada imposible".
María dijo:
"Aquí está la esclava del Señor, cúmplase en mí como tú dices".
Y el ángel se retiró.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Oración de los Fieles

Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, al Señor, que en María ha empezado el buen trabajo de la santificación de los seres humanos, y pidámosle que los haga progresar hasta el día de la manifestación de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor:
(Respondemos a cada petición: Te lo pedimos, Señor).

Para que el Señor, que quiso prefigurar y culminar en María la plenitud de la gracia, conceda a todos los miembros de la Iglesia ser reflejo de la hermosura inmaculada de la Madre de Jesucristo, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Para que el Espíritu Santo, que engendró en las entrañas de María al Verbo eterno del Padre, impregne el mundo con su fuerza y haga nacer en todos los seres humanos un deseo vivo de la venida del Reino de Dios, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Para que quienes se han alejado del camino del bien, con la intercesión de María, refugio de pecadores, se conviertan de sus malos pasos y obtengan el perdón de sus culpas, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Para que todos nosotros, fija nuestra mirada en María, nos preparemos como ella a recibir a Jesucristo y nos dispongamos a celebrar santamente las próximas fiestas de su nacimiento, roguemos al Señor.
Te lo pedimos, Señor.

Celebrante:
Señor Dios nuestro, que has hecho resplandecer la aurora de la salvación en la concepción inmaculada de santa María Virgen; escucha nuestra oración y haz fecunda la acción santificadora de la Iglesia, para que todos los seres humanos, una vez alcanzado el perdón de sus pecados, sean regenerados en tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, el sacrificio de salvación que te ofrecemos en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María; y así como a ella la preservaste limpia de toda mancha, guárdanos también a nosotros, por su
poderosa intercesión, limpios de todo pecado.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

El misterio de María y la Iglesia

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque preservaste a la Virgen María de toda mancha de pecado original, para que en la plenitud de la gracia fuese digna Madre de tu Hijo y comienzo e imagen de la Iglesia, Esposa de Cristo, llena de juventud y de limpia hermosura.
Purísima había de ser, Señor, la Virgen que nos diera el Cordero inocente que quita el pecado del mundo. Purísima la que, entre todos los seres humanos, es abogada de gracia y ejemplo de santidad.
Por eso,
unidos a los ángeles, te aclamamos llenos de alegría:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Grandes cosas se cantan de ti, María, porque de ti ha nacido el Sol de justicia, Cristo, nuestro Dios.
Gloriósa dicta sunt de te, María, quia de te ortus est sol ius­títiae, Christus Deus noster.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Señor, Dios nuestro, que el sacramento que hemos recibido repare en nosotros los efectos de aquel primer pecado del que fue preservada, de modo singular en su concepción, la Inmaculada Virgen María.
Po
r Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

.